[one_full last=»yes» spacing=»yes» center_content=»no» hide_on_mobile=»no» background_color=»» background_image=»» background_repeat=»no-repeat» background_position=»left top» hover_type=»none» link=»» border_position=»all» border_size=»0px» border_color=»» border_style=»» padding=»» margin_top=»» margin_bottom=»» animation_type=»» animation_direction=»» animation_speed=»0.1″ animation_offset=»» class=»» id=»»][title size=»2″ content_align=»left» style_type=»default» sep_color=»» margin_top=»» margin_bottom=»» class=»» id=»»]Protocolos familiares[/title]

Los protocolos familiares son las normas internas por las que las sociedades familiares se autorregulan para organizar su funcionamiento y trasmisión de acciones o participaciones entre las distintas ramas familiares.

No hay normas legales con un contenido, sino que cada sociedad familiar debe pensar y escoger cuáles serían las normas de funcionamiento que encajarían mejor en dicha sociedad.

Se pueden establecer por ejemplo cuotas de ramas familiares en el Consejo de Administración; o normas para formar y promover a determinados familiares en la administración de la sociedad; las normas de adquisición preferente entre las distintas ramas familiares para no perder los porcentajes de influencia; compromisos de no inmiscuirse los familiares en la administración más allá de un determinado nivel; normas de arrastre para casos de venta o compra de paquetes accionariales…

Estas normas se pueden mantener secretas entre los socios, anunciarse en el Registro Mercantil (publicidad), o inscribirse en el Registro para que afecten a posibles terceros.

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